Salvemos la homeopatía

Estimados defensores de la homeopatía: 

  Me enorgullece poder escribir en este blog para responder a vuestra preocupación por la situación actual en la que se encuentra la homeopatía en España mostrada en esta petición.
  Me dirijo a ustedes como farmacéutica y defensora de la salud. La salud así, en general, sin adjetivos absurdos con los que intentar justificar una falta de rigor científico o ética profesional. También escribo por todos los pacientes, incluidos los que consumen productos homeopáticos, porque no merecen que farmacéuticos y/o médicos escoltados por una bata blanca les hagan creer que la homeopatía tiene un efecto mayor al que se consigue con un placebo. Y por supuesto que defiendo su derecho a la libertad de elección terapéutica, pero tienen que ser informados rigurosamente. Porque equiparar a un medicamento, que ha demostrado seguridad y eficacia, con un producto homeopático, que solo ha demostrado seguridad porque a la efectividad ni se la espera, es injusto.
  Me hace especial ilusión que habléis de la campaña que se está haciendo en contra de la homeopatía. Pero no es una “campaña de difamación” como vosotros indicáis, sino de información. Asociaciones como FarmaCiencia son necesarias para que la población conozca que las sociedades científicas farmacéuticas, la Real Academia Nacional de Farmacia e incluso los estudiantes muestran su total desacuerdo con la homeopatía. Porque, como vosotros bien sabéis, los productos homeopáticos están en una situación privilegiada dentro de un limbo legal en España y, ya que no sois capaces de reconocer que os habéis beneficiado de ello, os lo tenemos que recordar nosotros y contárselo a la población para que no les confundáis con la terminología del ámbito legal, que no científico. Pues en el campo de la ciencia no se llama medicamento a un producto que no tiene principios activos con los que justificar su acción terapéutica.
  Siguiendo con el tema de la ciencia, veo que preguntan de qué ciencia estamos hablando. Pues se lo explico de manera sencilla: hablamos de la única que existe, la que aplica el método científico. Me alegra que hayan buscado artículos en la base de datos PubMed. Y ya que los han buscado, sería conveniente que los leyeran para que se dieran cuenta de que su calidad y, por lo tanto, su veracidad, son prácticamente nulas. Pero como veo que a ustedes les interesan más la cifras, les animo a hacer una búsqueda en esa misma base de datos con la palabra “magic*”. Yo no os por preocuparles, pero la magia, siguiendo su criterio, es casi el doble de efectiva que la homeopatía.
  Me parece especialmente chocante que hablen con tanto desprecio de los medicamentos convencionales. Afortunadamente, han ido mejorando con el tiempo porque el conocimiento científico avanza con el descubrimiento de nuevos principios activos y mejores formas de liberación de fármacos. Que la homeopatía no haya cambiado en sus 200 años de historia dice mucho. Y un ejemplo muy claro es el del Oscilococcinum®, un preparado formado por una dilución de hígado y corazón de pato de Barbarie. El término oscillococcinum lo acuñó un médico llamado Joseph Roy para llamar a una bacteria que dijo haber visto que para él era la causante de enfermedades muy diversas entre las que estaban la tuberculosis o las paperas y el hígado y corazón de este pato se consideró uno de los reservorios más importantes de la gripe.

  Actualmente, es de sobra conocido que el microorganismo que causa la tuberculosis es la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que las paperas y la gripe las causan virus y que el oscillococcinum no existe. Pero los homeópatas no os rendís ante la evidencia y lo seguís defendiendo como un gran remedio para la gripe. Lo que sí es verdad es que podéis presumir de que tomando este producto la gripe se cura en siete días. Lo malo es que sin él la gripe se cura en una semana.
  Me han parecido muy interesantes los datos que mostráis sobre la confianza de la población en la homeopatía. Es especialmente relevante el obtenido en la VIII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia de 2016 hecho por la FECYT. Se concluyó que el 52,7% de los españoles confía en la homeopatía y que el nivel de confianza se incrementa cuanto mayor es el nivel de estudios. Lo que se os ha olvidado comentar es que la pregunta se engloba en el apartado donde se trata la confianza de los ciudadanos en las prácticas paranormales o pseudocientíficas. Es decir, que vuestros productos están reconocidos como parte de la pseudociencia y su credibilidad se evalúa de la misma manera que la creencia en los curanderos, los números y cosas de la suerte o los horóscopos.
  Por último, os quería recomendar un “remedio” a vuestra rabia e ira hacia todos los detractores de la homeopatía. Cuando estéis furiosos, id al baño y lavaros la cara. Ese mismo agua que habéis utilizado para lavaros, la recogéis en un frasco y preparáis con ella un stock a una dilución 200 CH. Cuando volváis a pasar por una situación de angustia, rabia, ira o similares, bebed de esta dilución. Eso os servirá para probar vuestra propia medicina. Yo os aseguro que no os hará nada, pero ilustra a la perfección en qué consiste la absurdez que defendéis.

Nuria Lafuente Gómez

 

3 comentarios en “Salvemos la homeopatía”

  1. Miguel Sanchez Beas

    Es esperanzador que existan reservorios de sensatez y rigor en algunos sitios de Internet a la hora de tratar los temas de la homeopatía cómo es está web.
    Gracias por aclarar estos temas de una forma tan diafana.
    Llegué a esta página de forma casual y la haré a partir de ahora base de información sobre temas diversos sobre la salud.
    Sería importante darle más difusion en favor de la población qué busca solución a problemas de salud, para que no queden enganchados a los vendedores de humo qué son los homeopatas.
    Gracias.

  2. Pingback: Mi Sugus mi Elección - farmaciencia

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