El último amigo de la homeopatía

  En el debate sobre la homeopatía, el único amigo y defensor que le queda a esta pseudociencia es la corporación farmacéutica (por lo menos son los únicos que abren la boca para salir en su defensa). Nos consta que hay presidentes y presidentas que no están de acuerdo con esta postura cobarde de la corporación, pero todos sabemos cómo se trata a los colegios díscolos y a los profesionales disidentes, así que algunos piensan que es mejor estar callado.

  La semana pasada vimos con asombro como la Presidenta del COF de Alicante cometía un error mayúsculo. En primer lugar, se enfrentaba al poder político, y por otra parte lo hacía con argumentos pobres para una persona que se supone que es una profesional sanitaria con una licenciatura. Argumentar que “la homeopatía es legal” para justificar su venta en las farmacias es un argumento muy débil. 

  A la cruzada por salvar la homeopatía se sumó después el Presidente del COF de Zamora con argumentos similares. Tanto Juan Prieto como Fe Ballestero saben perfectamente que la homeopatía es una estafa, prueba de ello es que en ningún momento han defendido la efectividad de la pseudoterapia. La homeopatía es un fraude no porque lo digamos nosotros, sino porque a día de hoy nadie ha podido demostrar que sirva para algo. Los estudios publicados que otorgan efectividad a la homeopatía son engaños deliberados y herramientas de marketing de los laboratorios homeopáticos; sin más. Ya solamente les queda refugiarse en posturas cobardes: “es que lo dice la ley” . Ellos saben que esta es una verdad a medias. El lobby de la homeopatía se ha encargado de permitir que esta situación “alegal” se prolongue indefinidamente en el tiempo. Pero aunque fuese verdad, aunque la homeopatía fuese completamente legal y las autoridades sanitarias respaldasen y justificasen su empleo: ¿no es más importante nuestra obligación moral de velar por los intereses de los pacientes? ¿No debemos, como profesionales del medicamento, al menos advertir a los pacientes que esas bolitas sólo contienen azúcar? 

¿Es esto lo que podemos esperar de dos presidentes de dos COF provinciales? ¿Es ésta la canción que les han mandado aprender en Villanueva 11 y recitan de memoria tal y como les ha dictado D. Jesús Aguilar?

  No es la ley señores, son sus intereses económicos lo que hay detrás de la defensa a ultranza de la homeopatía. No es la ley lo que defienden los colegios, defienden una fuente de ingresos proveniente de los cursos organizados por laboratorios homeopáticos para enseñar a los colegiados a  engañar a los pacientes. No es la ley, es el miedo y la vergüenza a reconocer llevamos años vendiendo bolitas de azúcar a precio de oro. 

  Una profesión que va por detrás de la sociedad está abocada a su desaparición. ¿Cómo puede decir Juan Prieto que “este es un tema que no nos afecta y no queremos entrar en polémicas? Señor Presidente del COF de Zamora: usted es el máximo representante de la profesión en esa provincia. Sabe igual que todos que la homeopatía es un timo, y no se atreve a decirlo porque prefiere “no entrar en polémica”. ¿No se ha enterado usted que la SEFH, la SEFAC y la SEFAP ya han dejado clara su postura? ¿No ha leído el informe implacable de la Real Academia de Farmacia?

 Lo menos que se puede pedir a la corporación farmacéutica es que se comporte como profesionales sanitarios de verdad. Y que si hay que pedir un cambio legislativo se pide, porque la ley tal y como está ahora nos degrada como farmacéuticos considerando “medicamentos» a los productos homeopáticos. La corporación debe ser la vanguardia de la farmacia, y en este debate son la cola de la profesión.

  Hay que ser valientes. Las leyes se pueden cambiar, sobre todo cuando son absurdas y nos perjudican. Lo que sucede es que todavía hay Presidentes que piensan que es mejor seguir vendiendo homeopatía, por eso se escudan en la supuesta legalidad. Esta actitud es apostar por el inmovilismo, porque nada cambie, por seguir adocenados en la situación de siempre, es efectivamente apostar por lo que decía el viejo chiste “ Virgencita que me quede como estoy”. Lo que parece que ni Juan Prieto ni Fe Ballestero saben es que esta situación es perniciosa y letal en el largo plazo.

  Pero prefieren seguir vendiendo bolitas de ilusión…

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