Efectividad de la vacuna antigripal

  Como consecuencia de los cambios que se producen en el virus de la gripe cada temporada (deriva antigénica) no podemos hablar de la eficacia/efectividad de una sola vacuna, ya que cada año ésta es diferente.

  La efectividad vacunal dependerá en gran medida de la concordancia de la composición de la vacuna con la cepa mayoritaria circulante ese año. Además la efectividad vacunal varía en función de factores no relacionados con la propia vacuna como el individuo al que se administra (edad, comorbilidad, riesgo de exposición), el objetivo de prevención (diagnóstico confirmado, enfermedad clínica, complicaciones o fallecimientos) o la cercanía temporal entre su administración y el pico gripal.
  Por todo ello el cálculo de la efectividad/eficacia de la vacuna antigripal es algo complejo y multifactorial, que se estima a través de modelos matemáticos.

  Existe actualmente un consenso sobre la efectividad global de la gripe, con las salvedades expuestas, que la sitúa por encima del 60% en términos relativos.

  Analizada por grupos de edad, es en las personas mayores de 65 años donde la efectividad vacunal es más escasa, si bien estar vacunado es un factor de buen pronóstico para prevenir efectos graves de la enfermedad.

  En adultos sanos entre 16-65 años la eficacia vacunal varía en función de la concordancia entre las cepas incluidas en la vacuna de esa temporada y las circulantes. En términos de gripe confirmada por laboratorio la eficacia se sitúa en cifras superiores al 65% en temporadas con elevada concordancia pero desciende a cifras menores del 50% cuando la concordancia es baja.
  En la población infantil los estudios son más escasos y se estima que la efectividad vacunal es algo más baja que en adultos (50%). En mujeres embarazadas, donde existe la indicación de vacunar cuando el embarazo transcurre durante la temporada gripal, se ha estimado una efectividad para prevenir la gripe del 25% para la madre y del 40% para el neonato. (Fuente)

ARGUMENTOS CONTRA LA VACUNA DE LA GRIPE

  Entre los profesionales sanitarios que rechazan la vacunación antigripal se repiten siempre una serie de argumentos. Vamos a analizarlos uno por uno y ver qué hay de cierto en ellos.

  Normalmente se basan opiniones sesgadas, que ponen el foco en los estudios con peores resultados y desestiman los que son favorables a la vacuna. Además realizan conclusiones sobre los estudios que citan que ni siquiera los autores de los estudios respaldan. 

1) La gripe es una enfermedad leve: FALSO

  Aunque la mayor parte de los casos de gripe son leves y sólo requieren tratamiento sintomático, en ciertas ocasiones la infección por gripe puede llegar a revestir gravedad y requerir visitas a urgencias e incluso hospitalizaciones. Estos casos graves son más frecuentes el pacientes mayores de 64 años con enfermedad cardiovascular, diabetes o EPOC. Durante la temporada de gripe 2016/2017 se confirmaron 464 fallecimientos relacionados con la gripe en España. El 50% de los fallecidos no había recibido la vacuna antigripal de esa temporada.(Fuente: Informe de Vigilancia de la Gripe en España)

2) Vacunar a grupos de riesgo no es efectivo: FALSO

  La mayor parte de los casos graves de gripe se dan en pacientes mayores y con enfermedades cardiovasculares, EPOC o diabetes. Sabemos que “en los pacientes con enfermedades cardiovasculares, la vacunación contra la gripe puede reducir la mortalidad cardiovascular y los eventos cardiovasculares”. Véase la revisión Cochrane. 

  Si bien ya hemos visto, que es en los pacientes más expuestos a complicaciones graves (+65años) donde la vacunación antigripal es menos efectiva, el hecho de estar vacunados hace disminuir la mortalidad y las reacciones graves.

3) La vacuna de la gripe apenas disminuye la incidencia de la enfermedad: FALSO

  La efectividad de la vacuna de la gripe no es siempre la misma. Como ya decíamos al principio, varía enormemente en función de la correlación entre el virus circulante y las cepas de la vacuna, de la cercanía entre la administración y según el tipo de paciente (es más efectiva en adultos sanos que en personas mayores de 60 años). El CDC y otros organismo vigilan cada año la efectividad de la vacuna, según la concordancia con la cepa circulante ésta varía entre el 10-60% en términos relativos. Si bien es cierto que “el efecto preventivo de la vacuna inactivada administrada por vía parenteral contra la gripe sobre los adultos sanos es pequeño”, éste es significativo.

  Un argumento que suelen emplear los detractores de la vacuna es que hace falta vacunar a 100 personas para prevenir un caso de gripe . Aún en este caso, que plantea el escenario menos optimista, la eficacia en términos relativos sería del 50%, ya que la gripe suele afectar a un media del 2% de la población.

  No recomendar la vacuna de la gripe, haciendo una analogía, sería como no recomendar el uso del cinturón de seguridad en el coche, «porque la proporción de conductores a los que salva la vida es muy pequeña con respecto al total de conductores». 

4) Los profesionales sanitarios no deben vacunarse: 

  La mayoría de sociedades científicas y la OMS recomiendan la vacunación de todos los profesionales sanitarios y cuidadores en contacto directo con el enfermo. Los motivos son varios: autoprotección, evitar contagiar a los pacientes y ejemplaridad.
  No existen buenos estudios que demuestren la efectividad de la vacunación del personal sanitario para prevenir el contagio en los pacientes. La mayoría de investigaciones parten de que esta premisa es cierta pero no la demuestran. Harían falta nuevos y mejores estudios para confirmar o desmentir esta hipótesis. 

  Por ahora, no existen pruebas de que vacunar a los profesionales sanitarios disminuya la incidencia de la gripe en los pacientes. 

5) La vacuna no disminuye la mortalidad por gripe: FALSO

  Las evidencias más recientes muestran que “los pacientes mayores de 65 años vacunados en la temporada de estudio y en temporadas anteriores tuvieron una protección del 31% para prevenir ingresos hospitalarios por gripe no grave, un 74% para evitar ingresos en UCI, y un 70% para prevenir fallecimientos asociados a la gripe”. 

Véase fuente 1, fuente 2 y fuente 3.

6) La vacunación causa muchos efectos adversos: FALSO

  Como cualquier medicamento las vacunas no están exentas de efectos secundarios, si bien éstos son normalmente son leves y pasajeros (dolor en la zona de punción, fiebre, malestar general). Los efectos secundario graves son extremadamente raros y suceden aproximadamente en uno de cada millón de casos. Si la comparamos con fármacos de uso muy habitual como el ibuprofeno vemos que las vacunas son aún más seguras.

CONCLUSIÓN

 La vacuna de la gripe es un fármaco seguro y eficaz, con un bajo perfil de efectos adversos, que  no sólo reduce los contagios por gripe sino también ingresos hospitalarios, neumonías, infartos y mortalidad por gripe.

 

Autor: Roi Cal Seijas. Ldo. en Farmacia.

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