Subir las defensas de forma «natural»

  Es muy frecuente que alguien acuda a solicitar consejo a su farmacia pidiendo «algo que le ayude a subir defensas». A veces es el propio paciente el que ha llegado a la conclusión de que sus defensas no funcionan bien y se ha autodiagnosticado un trastorno inmunológico.  En otras ocasiones son los propios profesionales sanitarios los que acuden al infundado tópico de «a usted lo que le pasa es que tiene las defensas bajas».

  ¿Qué queremos decir exactamente con tener las defensas bajas? ¿Hay algún análisis que refleje un recuento leucocitario anómalo? ¿Está afectada la inmunidad humoral o la celular? ¿Se ha roto una de las barreras defensivas del organismo y nos acechan los patógenos?

  No se preocupe: el 99,99% de las veces que le digan que tiene las defensas bajas a usted no le sucede absolutamente nada. El otro improbable 0,01% de los casos tendrá una enfermedad muy grave como depresión medular, transtornos autoinmunes, enfermedad hepática o una infección grave. Si este fuera su caso no estaría aquí tranquilamente leyendo este post ni pensando en comprar echinácea sino camino de un hospital.

 Tenemos la mala costumbre de emplear el término «defensas bajas» con demasiada frecuencia y para referirnos a procesos  banales como catarros, herpes labiales, aftas, quelitis, etc.  Le decimos al paciente que su sistema inmune está debilitado sin haber hecho ninguna analítica ni haber síntomas que hagan sospechar de una alteración del sistema inmune. Por si esto no fuera poco existe todo un arsenal de productos concebidos con el fin de «subir las defensas» (de muy dudosa eficacia) que se suelen recomendar alegremente, a menudo obviando criterios de efectividad, idoneidad y seguridad.

  El objetivo de este artículo será repasar la evidencia científica disponible de los suplementos más utilizados para subir las defensas.  

Vitamina C o Ácido ascórbico

  La vitamina C es uno de los productos que más se ha usado con la finalidad de estimular al sistema inmune. El ácido ascórbico juega un papel clave en el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario, por ello sería lógico pensar que su suplementación podría tener alguna clase de efecto beneficioso en este sentido. El cuerpo no puede producir la vitamina C por sí mismo ni tampoco la almacena, por lo que debemos ingerir diariamente alimentos que contengan esta vitamina. Por suerte la vitamina C es abundante y las necesidades diarias con relativamente pequeñas (90 mg/día en varones adultos y 85 mg en mujeres). Las deficiencias nutricionales en nuestro medio son infrecuentes, aunque una mala alimentación y/o un aumento en las necesidades de esta vitamina puede llevarnos a estados subcarenciales. Un dosis excesiva de vitamina C podría causar a molestias digestivas como diarrea o acidez, y a largo plazo ocasionar cálculos renales. Existen serias dudas de los riesgos que conlleva el empleo de altas dosis de antioxidantes a largo plazo. 

  La vitamina C no previene gripes, catarros ni ninguna otra enfermedad infecciosa. Sin embargo, parece que sí podría ayudar a acortar la duración de los síntomas o la intensidad de éstos durante procesos catarrales. Puede ver un resumen de la evidencia científica al respecto aquí.

  La vitamina C también se ha empleado en medicina integrativa como coadyudante en el tratamiento del cáncer.  Su uso es controvertido: parece que podría disminuir los efectos secudarios de radio y quimioterapia, pero dicho efecto sería derivado de una disminución de la eficacia de los agentes antineoplásicos que actúan por oxidación de las células cancerosas. Actualmente el uso de altas dósis de vitamina C, sola o en combinación, no está aprobada para el tratamiento del cáncer ni de ningún otro tipo de enfermedad salvo el escorbuto. Puede ampliar esta información aquí.

  Si usted padece cáncer no use suplementos de vitamina C sin hablar antes con su oncólogo, ya que podría reducir sus probabilidades de supervivencia. 

  Los complejos vitamínicos que contienen diferentes combinaciones de vitaminas y minerales tampoco suben las defensas y sólo son de utilidad en personas que tengan déficit de alguno de esto nutrientes (muy raro en nuestra sociedad sobrealimentada donde casi todos tenemos ampliamente satisfechos nuestros requerimientos de micronutrientes). 

Echinácea 

  La equinácea (E. purpureaE. angustifolia y E. pallida) se ha utilizado tradicionalmente para tratar una variedad de dolencias como infecciones, mordeduras de serpiente y heridas. Se le atribuyen propiedades estimulantes del sistema inmune y acción preventiva en gripes/resfriados.  

  Aunque estudios in vitro y en animales han mostrado que hay moléculas en esta planta capaces de interaccionar con las células de nuestro sistema inmune, no está claro que esto tenga un significancia clínica ni que posea propiedades terapéuticas aprovechables. En una revisión Cochrane de 2014 con 24 ensayos y 4631 participantes de concluye lo siguiente:

Los productos de Echinacea no mostraron efectos beneficios para tratar los resfriados, aunque es posible que haya un efecto beneficioso pequeño de algún producto de Echinacea: los resultados de los ensayos individuales de profilaxis muestran consistentemente tendencias positivas (aunque no significativas), a pesar de que los efectos potenciales son de relevancia clínica dudosa.

  Otros estudios obtienen conclusiones similares, igual eficacia que el placebo o una diferencia mínima sin relevancia desde el punto de vista  clínico.  Hay que reconocer que existe cierta evidencia de que las preparaciones basadas en las partes aéreas de E. purpurea podrían ser efectivas para el tratamiento temprano de los resfriados, pero no se ha podido demostrar ensayos clínicos rigurosos y reproducidos de forma independiente. Si desea ampliar la información le recomiendo leer ésto…

Propolis

  Otro de los productos más habituales empleado en la fabricación de complementos alimenticios inmunoestimulantes es el propóleo, que está formado por las resinas y secreciones de las yemas de diferentes especies vegetales y que son recolectadas por las abejas. Su composición variará mucho en función de la zona geográfica y de su flora, está constituido principalmente por flavonoides como el ácido caféico y ácidos fenólicos. Hay estudios in vitro que muestran actividad antiviral, actividad frente a bacterias gram positivo y modulación del sistema inmune a través de la inhibición del NF-kB. 

  Hay evidencia de que el propóleo aplicado de forma tópica es eficaz en el tratamiento de afecciones virales como el herpes labial o genital, además favorece la cicatrización de heridas. Sin embargo no hay suficiente evidencia para afirmar que la administración oral de propóleo sea eficaz para tratar infecciones de las vías respiratorias ni para mejorar la respuesta del sistema inmune. 

Micoterapia

  Diversas especies de hongos, utilizadas tradicionalmente es países asiáticos, han empezado a popularizarse como «reforzadores de las defensas». Su uso no se limita a prevenir gripes y resfriados, sino que también son usados en «oncología integrativa» con el objetivo de mejorar los resultados de la terapia convencional.

 Las especies más populares son Ganoderma lucidum (reishi),  Lentinus edodes ( shiitake ), Trametes versicolor o Coriolus versicolor (cola de pavo) y Grifola frondosa (maitake). 

  Existen numerosos estudios publicados sobre las propiedades antitumorales de estos hongos frente a determinados tipos de cáncer.  Algunos les atribuyen un leve aumento de la supervivencia, menos efectos adversos a los pacientes que usaron micoterapia, otros no encontraron pruebas de su efectividad. Por ahora no existe una evidencia lo suficientemente sólida para recomendar su utilización de forma general, motivo por el cual la mayoría de los oncólogos no los emplean, al menos de forma rutinaria. Sería deseable que se realizasen nuevos estudios con mayor número de pacientes y de mejor calidad metodológica para poder saber cual puede ser la utilidad clínica real de estas sustancias. 

El uso de micoterapia en pacientes con cáncer es controvertido, ya que además de ser todavía discutida su efectividad, en algunos casos pueden presentar toxicidad hepática.

 

  No hemos entrado a hablar de productos homeopáticos como Oscillococinum, ya que ningún producto homeopático es útil para subir las defensas ni para ninguna otra indicación. Todos los  ellos son inefectivos y un completo fraude. 

 

1 comentario en “Subir las defensas de forma «natural»”

  1. Buenas noches.Les escribe un médico joven que ha encontrado en su blog un espacio de sensatez en medio de toda la información de la red. Les felicito y agradezco. Me gustaría ver pronto alguna publicación suya acerca de las superdosis o megadosis de vitamina C tan de moda actualmente, al menos donde me encuentro.

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