La farmacia que queremos ser

  Hoy, Día Mundial del Farmacéutico, nos gustaría invitar a todos los farmacéuticos a hacer una reflexión profunda sobre el tipo de farmacia comunitaria que la sociedad necesita. Somos muchos los profesionales que demandamos una farmacia más asistencial, más sanitaria, más centrada en la salud del paciente y alejada de prácticas poco éticas como la venta de homeopatía y otras pseudoterapias inútiles, que son tan perjudiciales para los pacientes como para el prestigio de nuestra profesión. Amamos esta profesión y creemos que la gran mayoría de farmacéuticos son honestos y ponen todo su conocimiento al servicio de la salud pública y del bienestar del paciente.
  Hemos invertido largos años de nuestra vida en formarnos para ser profesionales sanitarios especializados en el medicamento, pero toda nuestra credibilidad puede derrumbarse si nos alejamos de la ciencia y nos entregamos a disciplinas pseudocientíficas como la homeopatía, las flores de Bach o la dieta alcalina.
  Nuestra profesión nació como formuladores o fabricantes de medicamentos, la aparición de procesos industriales en la fabricación de medicamentos nos relegó a ser dispensadores y desde entonces navegamos a la deriva en busca de nuestro lugar. No sabemos cuál será el futuro de la farmacia en los próximos años, ni siquiera podemos afirmar con certeza que lo tenga si ésta no es capaz de adaptarse a lo que la sociedad espera de ella. Lo que sí sabemos es que nuestro futuro no puede pasar por ser vendedores de bolitas mágicas, crecepelos inútiles y adelgazantes milagrosos. La homeopatía parasita nuestra profesión y nos lleva al descrédito profesional, o nos quitamos de encima esta pesada carga o pagaremos las consecuencias. Creemos que nuestro futuro pasa por ser proveedores de servicios de salud, con un papel más activo y cercano a los pacientes.

  Después de hoy muchos compañeros nos seguirán acusando de ensuciar el nombre de la profesión. Algunos opinan que es mejor esconder la basura debajo de las alfombras, nosotros queremos limpiar la casa en profundidad. La credibilidad de la profesión farmacéutica es incompatible con la actitud que mantienen los Colegios Profesionales, quienes ensalzan hoy la figura del farmacéutico como profesional sanitario para mañana organizar cursos sobre homeopatía y para salir en defensa de la misma en los medios de comunicación en cuanto la ven en peligro. Acusamos a los COF de ser cómplices necesarios en este engaño y de dejadez en sus funciones por anteponer los intereses económicos al bienestar de los pacientes y de la salud pública. Son ellos quienes deberían marcar el camino a seguir al resto de farmacéuticos, siendo ejemplo de conducta ética y profesionalidad, en lugar de refugio de charlatanes y embaucadores.

  Nosotros, los farmacéuticos, somos tan culpables de nuestros males como dueños de nuestro futuro. No busquemos enemigos fuera y trabajemos para cambiar nuestro futuro hoy mismo, con cada paciente, en cada dispensación y en cada consulta. 

  Desde FarmaCiencia queremos felicitar a todos los compañeros y compañeras que trabajan cada día por la salud de los pacientes, ilusionados con su profesión. Ante todo, recordad que sois profesionales sanitarios especializados en el medicamento, nadie sabe más de esto que vosotros, nunca dejéis que os digan lo contrario y defended con orgullo vuestra profesión.

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